Todo se mueve vertiginosamente, caótico, enredado y complejo. El mar no deja de golpear las rocas, las rocas no dejan de golpear el mar. Un eterno círculo vicioso del que no puedo escapar por ser normal. A un lado todo gira mas lento, y ahí veo mis padres, mi infancia y muchas cosas más, un lienzo que no se cuando fue que abandoné para subir en esta máquina. Creo haber evolucionado, creo haber avanzado, pero comparo y no distingo los avances de los retrocesos, solo veo cambios, caóticos como las olas del mar. Entre los cambios, las olas y las rocas, puedo verte a lo lejos, sentada en medio del caos, con tus cabellos totalmente en reposo, fuera del círculo. Entonces avanzo hacia ti, despojándome de la obra de mi vida, rumbo a tu soledad, que es donde no estoy solo. Tu soledad es cálida, suave e iluminada por tu sonrisa, que es un sol que nunca se esconde, no quiero irme de aquí.
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