Siempre noté la existencia de cierto patrón en los sucesos de mi vida. Es como una rueda de la fortuna, solo que no es liberada al azar, me toca caer en cada una de sus posiciones y de forma secuencial. Cuando alcanzo a dar una vuelta completa se que el próximo paso será caer nuevamente en la primer posición para iniciar un nuevo ciclo.
En algún momento consideré que era un retroceso estar haciendo algo que ya años atrás había sufrido. Más de una vez dije a mi mismo que estaba cayendo nuevamente en alguna historia vieja. Hoy pasado los años, presumo que no solo caí en viejas historias, sino que lo haré nuevamente, una y otra vez, y que cada vez que ocurriese sería una nueva oportunidad.
Cada ciclo completo me deja una enseñanza, y luego de pasado puede haber aprendido mi lección o no. Si no aprendí mi lección estaré condenado a repetir nuevamente el ciclo, con el riesgo de pasar mi vida entera como una ardilla en su rueda sin fin. Si aprendí la lección, viviré esta etapa de forma distinta, y como resultado podré hacer algo de forma diferente. Luego de roto el ciclo, caeré en otro, y comenzaré a girar nuevamente, y otra vez tendré que aprender o no.
Tal vez eso sea la vida, una gran torre de ruedas giratorias, y probablemente tenga que saltar de rueda en rueda, rumbo a un lugar que desconozco por no haber aprendido lo suficiente aún.
Luego de meditar sobre esto, puedo recordad que conocí gente que perfectamente podría decir paso su vida girando en la misma rueda, estancados en un mismo lugar, y precisamente por no aprender, nunca pudieron hacer algo distinto, sufriendo en consecuencia el nunca lograr un cambio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario