jueves, 10 de junio de 2010

Sin Nombre ni Gloria

Impulsivamente decidí analizar la última oración que mi voz interior expresara. Resultó ser “Cuantas sorpresas encontramos en el transcurso de la vida, algunas importantes otras menos”. Presumo que pasó por mi mente motivada por un reciente diálogo muy profundo con una amiga a quien quiero mucho.

En este proceso descubrí que no conozco realmente el significado de sorpresa, se lo que significa, pero no en profundidad. En cambio esta palabra era única, no podría reemplazarla por otra sin que esta oración fuese afectada. Busque la definición de la palabra y el resultado fue:

“Sorpresa es un breve estado emocional, resultado de un evento inesperado. Es una de las seis emociones básicas identificadas por Paul Ekman y Friesen Wallace en su libro de 1975 Desenmascarando la cara. Puede tener cualquier valencia, es decir, que puede ser neutral, agradable o desagradable.”
es.wikipedia.org/wiki/Sorpresa

Decidí confiar en Wikipedia y a partir de este momento tomaré esta definición por correcta, aunque se trate de una fuente poco fiable, pero en cambio debo ser agradecido ya que fue la definición que más se aproximó a lo que entiendo de esta palabra.

Luego analicé eventos pasados que podría categorizar como negativos, eventos que yo generé, y elegí como uno de los eventos más negativos, mis bastantes recientes ataques de pánico y agorafobia. Sentí la irresistible tentación de entender cuales fueron las acciones que me permitieron salir de esta horrible situación.

No pude dejare de pensar en algunos conceptos aprendidos en mi etapa de educación secundarias, básicamente en la idea de “equilibrio”. Comencé a observar como todas las acciones que desequilibraran a una materia dada, inmediatamente se observan fenómenos que tienden al equilibrio, también observé que si seguía ejecutando la acción desequilibrante, ocurrían transformaciones.

Particularmente pensé en esto cuando realizaba una acción tan tonta como hervir agua para un café, cuando la caldera estaba sobre el fuego el agua aumentaba su temperatura, si la retiraba, su temperatura tendía a un equilibrio, en cambio sabía que si no dejaba de aplicar dicha acción, obtendría vapor y tarde o temprano perdería toda el agua en mi caldera irremediablemente.

Luego pensé, ¿soy tan especial como para considerarme un elemento superior al agua, como para concluir que no ocurriría lo mismo en mi persona?, la respuesta fue obvia, no, soy un simple elemento más del universo, soy parte, no soy más, no soy menos.

Tomando en cuenta que todas estas sorpresas son “resultado de un evento inesperado”, decidí hacer una analogía entre sorpresa y fuego.

La diferencia que noté entre mi ser y el agua fue que a diferencia del agua, yo luego de no estar más sobre el fuego, no volvía a mi estado de equilibrio y que sin lugar a dudas me convertí en vapor.

Busqué ayuda profesional y me dijeron que sería muy complejo el proceso de cambiar, de volver al equilibrio, que solo con pastillas podría sentirme medianamente estable hasta que por medio de terapias psicológicas podría volver a ser quien soy.

Esta afirmación fue equivocada, pude volver a vivir mi vida sin mi pastilla y dormir sin otra pastilla, y solo en una semana escapar a un mal de muchos meses, la respuesta fue sencilla, volver al equilibrio.

Nuestro cuerpo contiene una materia muy inestable, nuestra alma, apenas una sorpresa nos expone unos instantes a su fuego, comienza a subir la temperatura y perderse el equilibrio. Pero existen mecanismos para revertir la situación, hablar, el arte o tal vez un abrazo.

Por eso les aseguro con fe científica, con mi propio experimento realizado con resultados opuestos a la ciencia que:

1. Nunca ahorres palabras a la hora de decir a quien quieres lo que sientes.

2. Deja un poco de lado la tecnología, y cambia un SMS por una legítima frase mirando a los ojos.

3. No vivas tu vida sin expresarte artísticamente de algún modo, baila, canta, toca un instrumento, toma fotos, hazlo bien o mal, pero si con pasión.

4. No te juzgues, date el permiso de equivocarte o tomar malas decisiones, son simplemente lecciones aprendidas, totalmente positivo, vivimos para aprender.

5. No te apures tanto, ya llegaste a la sima, estas vivo, tienes un plato de comida y la lluvia no te moja, siéntete orgulloso de que te digan conformista cuando aceptes tu felicidad por estos sencillos hechos.

6. Perdónate.

7. Abandona el vicio de esperar algo a cambio de tus acciones, deja la gratitud para tu dios y confórmate solo con el hecho de haber hecho algo por alguien.

8. Resígnate, la vida es breve y no tendrás tiempo para todo, tus pequeños logros serán tu obra en la tierra y acepta con total naturalidad que tal vez sean mucho más pequeños que los de otra persona, pero ya confórmate con haber dejado una pequeña marca en la tierra, aunque solo sea una huella.

Son muchos los mecanismos para lograr equilibrar nuestro inestable espíritu, ya lo hemos olvidado, estamos muy ocupados por hacer lo que creemos importante, por buscar el reconocimiento, por luchar para lograr grandes obras, por querer sin mala intención pararnos ante dios, pero no mirándolo de frente, sino que dándole las espaldas para poder sentirte tal vez con parte de su poder, robando un poco su público para sentirnos que estamos formando parte de su plan, solo para realizar nuestra gran obra.

Entiende que solo eres una partícula más en este universo loco, y que solo estas para transcurrir y hacer pequeñas cosas, ser la gotita de agua que desgasta la piedra, y que siglos después se transforma en maravillas de la naturaleza, y si… no es tu obra, fueron miles de millones de gotas, solo eres una pequeña e insignificante parte, pero… que maravillosa obra que alcanzaron todas en conjunto, obras sin meritos personales, solo pequeñas gotitas sin nombre ni gloria.

1 comentario:

Anónimo dijo...

He leído un hermoso regalo de mi gran amigo de la vida....