Cada vez que cumplo un nuevo año, soy conciente de que me espera una nueva transformación. Cuando menos lo espero caigo agobiado por mil pensamientos y mediante un proceso de días, golpeo mi cabeza contra alguna pared.
Este año no podría ser menos, 31 años fue el número de años cumplidos y lamentablemente lo pude ver como la mitad del vaso vacío, ya que no pude dejar de pensar en lo rápido que la vida pasa y en el poco tiempo que tenemos para todo.
Una imagen fugaz pasó por mi mente, la vida era un circo y en su escenario principal veía a un montón de espectáculos simultáneos; Payasos haciendo sus números bizarros, malabaristas, domadores y un montón de espectáculos distintos.
Inmediatamente me di cuenta que yo estaba ahí, y noté que mi espectáculo era extraño. Trataba de modo simultáneo ser el malabarista, vestido de payazo y metiendo mi cabeza dentro de la boca de un león.
Un espectáculo extremo, todo lo que hacía estaba al límite ya que por tantas cosas que estaba haciendo no había podido ensayar lo suficiente.
Mi número parecía complejo, pero la gente no dejaba de mirar a un payasito mal vestido, que contaba un chiste malo, sentado en una vieja banqueta. Mi furia fue extrema ya que no se podía comparar la complejidad de mi número con la simpleza del espectáculo del payaso.
Entendí lo que ocurría, el público era público de circo y en el escenario querían ver precisamente “circo”. Cuando veían a mi competidor, veían a un desgastado payaso, pero concretamente era un payaso. Yo estaba simplemente vestido de payaso, pero no contaba chistes, hacía malabares pero no podía caminar por la cuerda floja por mis zapatos de payaso, metía la cabeza en la boca del león, pero no lo podía hacer por completo ya que por los malabares me veía impedido de hacerlo correctamente.
En ese momento me di cuenta que en mi esfuerzo de querer hacerlo todo, dejé de ser un buen artista de circo, y me guste o no, si vivo en el circo, me debo conformar con un rol concreto. La otra opción es irme del circo y en soledad hacer mi extraño número, que después de todo, no se que merito puede tener si no puedo compartirlo con nadie.
Hoy comencé mi nueva vida, preparando mi nuevo número, aburrido, normal y sin talento, perfecto para ser aplaudido por mi público de siempre.
Un día cualquiera, se sienta a tu lado un perfecto extraño y las circunstancias hacen inevitable que tengas que hablar aunque sea unos minutos. Te propongo que elimines todo filtro mental, deja fluir el corazón, no censures lo que digas. Será como desnudarte e incomodará que te vean tal cual eres, tal vez notarás que te miraran fijamente, estarán intentando ver dentro de ti en busca de más. Es el objetivo de mi blog, que puedas verme y despertar en ti la necesidad de mostrarte.
lunes, 8 de diciembre de 2008
lunes, 7 de julio de 2008
Mi carga
Siento mi cuerpo entumecido, perfectamente encastrado en la silla de mi escritorio. En este momento, sospecho que solo soy capaz de mover mis ojos, de un lado hacia otro, buscando desesperadamente como escapar de mi mismo. Es tanto el peso que llevo sobre mis hombros, que finalmente terminó por paralizarme. Se que otros hombres pueden llevar mayor carga, pero solo sé que no puedo con la mía, y como consuelo, pienso en otros que no son capaces de cargar la mitad del peso que yo cargo.
Desaparecer, sin dejar rastro alguno, y de un momento a otro disfrutar de lo liviano que es el olvido, la nada. La muerte se debe sentir así, liviana.
Hoy tengo ganas de morir, para descansar mis hombros unos instantes. Pero tal vez la muerte se lleve todo, deseche todo, porque aquello que está vacío, generalmente es liviano.
Mientras tanto, sigo aquí, en mi escritorio, sin variación alguna de mi estado. Solo que ahora descartando la posibilidad de morir, y resignándome a ordenar a mi cuerpo, para que se mueva, para de este modo caminar algunos pasos más hacia mi futuro, donde caeré varias veces más, hasta que no pueda levantarme.
Desaparecer, sin dejar rastro alguno, y de un momento a otro disfrutar de lo liviano que es el olvido, la nada. La muerte se debe sentir así, liviana.
Hoy tengo ganas de morir, para descansar mis hombros unos instantes. Pero tal vez la muerte se lleve todo, deseche todo, porque aquello que está vacío, generalmente es liviano.
Mientras tanto, sigo aquí, en mi escritorio, sin variación alguna de mi estado. Solo que ahora descartando la posibilidad de morir, y resignándome a ordenar a mi cuerpo, para que se mueva, para de este modo caminar algunos pasos más hacia mi futuro, donde caeré varias veces más, hasta que no pueda levantarme.
viernes, 21 de marzo de 2008
Vida en caja, tómala del exhibidor
Mi actitud ante el conocimiento siempre fue igual, por dicho motivo fracasé bastante en el área académica llevando a los tumbos mi carrera universitaria, es que nunca pude asimilar la idea de tomar ciegamente conocimiento sin antes procesarlo, veo a mi alrededor mucha gente que absorbe conocimiento cual máquina de una industria, sin análisis. Tal vez sea consecuencia de un sistema universitario que no incentiva la creatividad, solo el estudiar estrategias para que la prueba del mes siguiente llegue al mínimo aceptable.
Un día cuestionando a un profesional su actitud fanática sobre los productos de una conocida empresa del Software, me contestó sencillamente “hay que creer en algo”, inmediatamente vino a mi mente el recuerdo de una pequeña Biblia que me habían regalado en mi colegio católico. Esta Biblia era mantenida económicamente por un grupo empresarial, y en el apartado donde hablaban de su grupo incluyeron una frase que ya en mi niñez me había impactado, era algo así como “léela y vive bajo sus conceptos, no la cuestiones”. El consejo a pesar de parecer algo autoritario no deja de ser válido en esta sociedad, aquella Biblia daba directivas para vivir una vida cristiana, era un modelo de vida aceptado, que venía en caja. Yo la leí unas dos veces, la cuestioné y también tome muchas cosas de ella, pero no hice caso a aquel consejo, la cuestioné y no la acepté por completo como mi modelo de vida, tal vez por eso hasta el día de hoy estoy buscando un modelo de vida, uno creado por mí.
Pasado muchos años veo que miles, millones son las personas que toman y aceptan modelos preestablecidos, no cuestionan, solo ejecutan, no me quejo de cómo me ha ido, pero debo reconocer que a muchos de ellos le ha ido mejor en ciertos aspectos, tal vez una mayor aceptación social, están expuestos a problemas mas socialmente aceptados y su comportamiento es mas “maduro” y “normal”.
Solo sé, que lo mucho o poco que haya logrado de mi vida, es pura y exclusivamente invención mía, con errores y logros que llevan mi sello.
Como conclusión podría decirte, que tal vez no sea la mejor vida la que elegí, ya que día a día tengo el trabajo de construirla y la paciencia de aceptar las consecuencia de mis errores, pero lo que si sé es que la gran virtud que tiene es que no puedo negar que vivir así es divertido, y no te cambio un día de mi vida por dos de una vida en caja.
Un día cuestionando a un profesional su actitud fanática sobre los productos de una conocida empresa del Software, me contestó sencillamente “hay que creer en algo”, inmediatamente vino a mi mente el recuerdo de una pequeña Biblia que me habían regalado en mi colegio católico. Esta Biblia era mantenida económicamente por un grupo empresarial, y en el apartado donde hablaban de su grupo incluyeron una frase que ya en mi niñez me había impactado, era algo así como “léela y vive bajo sus conceptos, no la cuestiones”. El consejo a pesar de parecer algo autoritario no deja de ser válido en esta sociedad, aquella Biblia daba directivas para vivir una vida cristiana, era un modelo de vida aceptado, que venía en caja. Yo la leí unas dos veces, la cuestioné y también tome muchas cosas de ella, pero no hice caso a aquel consejo, la cuestioné y no la acepté por completo como mi modelo de vida, tal vez por eso hasta el día de hoy estoy buscando un modelo de vida, uno creado por mí.
Pasado muchos años veo que miles, millones son las personas que toman y aceptan modelos preestablecidos, no cuestionan, solo ejecutan, no me quejo de cómo me ha ido, pero debo reconocer que a muchos de ellos le ha ido mejor en ciertos aspectos, tal vez una mayor aceptación social, están expuestos a problemas mas socialmente aceptados y su comportamiento es mas “maduro” y “normal”.
Solo sé, que lo mucho o poco que haya logrado de mi vida, es pura y exclusivamente invención mía, con errores y logros que llevan mi sello.
Como conclusión podría decirte, que tal vez no sea la mejor vida la que elegí, ya que día a día tengo el trabajo de construirla y la paciencia de aceptar las consecuencia de mis errores, pero lo que si sé es que la gran virtud que tiene es que no puedo negar que vivir así es divertido, y no te cambio un día de mi vida por dos de una vida en caja.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)