Toda la tarde, ese fue el tiempo que perdí intentando colorear el día de otra persona, y para ser completamente sincero, existía otro objetivo igual de importante, lograr conservar el transcurrir de mi día, el cual era muy positivo. Sentí que si algo no cambiaba, mi vaso podría desbordarse, y quien me conoce sabrá que mis vasos más que desbordarse estallan en mil pedazos. Ese fue el preciso momento en que todo empeoró, ya que percibí que la persona que tenía frente a mi no estaba dispuesta a sentirse mejor, y que sencillamente quería un día gris, y mi propuesta de colores no era aceptable.
Si cada uno de nosotros dejara de esforzarse por mejorar la situación de otras personas, y se ocupara exclusivamente de sentirse bien consigo mismo, creo que todo sería mejor, ya que cuando tu estás en paz con la mente y corazón, natural e involuntariamente la gente que te rodea lo percibirá. Suena egoísta, es más, el período de tiempo que te lleve estar en paz con tu interior, será un período en el cual serás efectivamente un egoísta, pero será algo así como un vino que está madurando, nadie tomaría del vino cuando aún no cumplió su proceso, es más, hacerlo tal vez lo arruinaría. Cuando no se está en paz, la percepción cambia, no se logra ver claramente los eventos que nos rodean, algunos eventos son desvalorizados y otros serán exagerados, estarás más sensible o tal vez distante y frío, tus conclusiones serán apresuradas.
Tomemos por ejemplo al cirujano que salva una vida extrayendo un tumor, pregúntate como procede, primero tal vez descubrió su pación por la medicina y decidió que sería su carrera, luego sufrió una larga formación profesional para desembocar en su primer procedimiento, donde poco a poco habrá ganado confianza para que llegue el día que podrá salvar una vida. Imagínate que hubiese sucedido si esta persona en lugar de sufrir este proceso tan largo y sacrificado, decidiese no llevarlo a cabo, y tomando un cuchillo improvisara una extracción de ese tumor que ni siquiera sabrá localizar, las intenciones son iguales de nobles.
Es muy probable que durante este período de aprendizaje el futuro cirujano se aísle tras sus libros, rechace las noches con amigos e incluso descuide a sus seres más queridos, pero el sabe que estará pasando por este proceso egoísta para poder extraer ese tumor algún día en el futuro.
Si pretendes ayudar, primero plantéate ser un profesional en ser feliz, en gozar de paz interior, y al igual que este cirujano tal vez debas ingresar en un proceso de aprendizaje solitario, egoísta y aislado, donde te encerrarás en tu mundo y te alejaras del resto, pero estoy casi convencido en que llegará el día en que terminemos esa carrera, luego de adquirir algo de experiencia, ese será el día en que estarás en condiciones de extirpar la tristeza del corazón de alguien que lo necesite.
Luego de esta conclusión, la cual me arriesgaré a creer que no es equivocada, trataré de ser un poco más egoísta, de preocuparme algo más por sentirme bien.
Un día cualquiera, se sienta a tu lado un perfecto extraño y las circunstancias hacen inevitable que tengas que hablar aunque sea unos minutos. Te propongo que elimines todo filtro mental, deja fluir el corazón, no censures lo que digas. Será como desnudarte e incomodará que te vean tal cual eres, tal vez notarás que te miraran fijamente, estarán intentando ver dentro de ti en busca de más. Es el objetivo de mi blog, que puedas verme y despertar en ti la necesidad de mostrarte.
domingo, 7 de octubre de 2007
sábado, 6 de octubre de 2007
Tareas pendientes
De todas las tareas por las cuales me hice responsable, se destacan algunas por su complejidad, y hoy pasado el tiempo las comparo, las recorro una a una con actitud objetiva y no puedo dejar de generar conclusiones, algunas naturales y sencillas, otras románticas y algo espirituales, algunas crudas. Tomé algunas tareas que realicé a lo largo de mi vida y las puse bajo el microscopio, y descubrí que a veces las sencillas y naturales son las que me resultaron más complejas y son las que hasta el día de hoy no pude terminar, en cambio otras que realmente son increíblemente complejas las concluí con éxito, desvalorizándolas porque las conquisté sin dificultad. Cuando tomé la decisión de tocar la guitarra estaba asumiendo una tarea increíblemente compleja, estaba aceptando el desafío de tomar en mis manos una caja con seis cuerdas tensadas, y artesanalmente lograr que suenen de modo agradable, y quien alguna vez tocó una guitarra sabe lo complejo que es lograr un sonido limpio de una sola nota cuando recién asume el desafío, cuanto más complejo es concatenar varias de estas notas para formar una melodía, si lo analizas fríamente descubrirás que si cada persona que asume el simple desafío de tocar la guitarra lo viera de esta forma, se sentiría muy inseguro de aceptar esta tarea, más complejo aún si luego de alcanzar parte de estos objetivos, te propones buscar en tu interior algún sentimiento que quieras mostrar y logres hacerlo utilizando esta herramienta, esta torpe caja con seis cuerdas. No recuerdo que esta tarea increíble aya implicado un gran sacrificio, naturalmente las cosas se fueron dando y en algún tiempo ya estaba con mi amigo Juan José Guerra tocando a dos guitarras en el teatro AGADU, con mis 12 años. Luego pasé a laboratorio otra tarea que en algún momento me asigne, una que parecía trivial, la tarea consistía en simplemente lograr mostrar a los demás quién soy, que es lo que tengo para dar, que es lo que soy capaz de hacer, asumí esta tarea desde que tengo uso conciente de mi razón, y hasta el día de hoy, pasado cerca de 30 años, no pude completarla, aún no consigo la formula para lograr los objetivos de esta tarea. A veces escucho a las personas que más quiero, mi propia familia o mis amigos, y descubro en alguna de sus palabras que no me conocen, que aún no logran tener una imagen clara de mí, que aún me confunden, aún no logran ver a través de mis ojos y ver directamente lo que esta fuera de la carne, entender mi esencia, aún no logré mostrar que soy mucho mas sencillo de lo que ven, mis mecanismos aún no son comprendidos, los gestos de mi rostro aún opacan mi esencia. Hace algunas horas recibí un mensaje, un comentario respecto a cosas que escribí tiempo atrás, y en este mensaje tuve el placer de leer la siguiente oración “Me interesó mucho este mini-artículo que escribiste. Lo leí varias veces pues me da la impresión que trasmite mucho mas de lo que esta escrito.”, el mensaje era mas largo, pero esta oración me impacto, porque siento que logró ver “mucho mas de lo que está escrito”, es decir, logro leer oraciones que no estaban en el texto, logro ver mas allá, por lo que logró leer el mensaje que realmente me interesaba que fuera leído. Amiga, quiero que sepas que hoy provocaste que sintiera por un momento que finalmente tal vez si estoy logrando algunos de los objetivos de esta tarea, y me das la esperanza de que algún día podré realizarla por completo.
Amiga mía
Se necesita vivir para aprender, y necesitarás aprender para vivir, así que no te presiones, porque es un círculo vicioso, un concepto recursivo. No vivirás todas las cosas que querrías vivir, ni aprenderás todo lo que necesitas. Así que solo haz lo que puedas, porque en definitiva, es lo que cada persona hace en este mundo, “lo que puede”, y lo poco que salga que sea lo mejor de tu intención. No te ahogues en querer satisfacer a todos respecto a lo que esperan de ti, mira la vida de quienes te presionan y notarás que no hacen más que pedirte que hagas lo que ellos no pudieron hacer, para verte fracasar y sentirse menos miserables. Estas palabras no se si serán correctas amiga mía, pero son el resultado de mi mejor esfuerzo, que es lo máximo que podré darte, porque solo soy eso, uno más que hace lo que puede.
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